Días 1 y 2
LA AVENTURA ESTÁ A PUNTO DE EMPEZAR
Nos reuniremos todos los miembros del grupo en el aeropuerto y, aunque ya nos habremos conocido por nuestro grupo de WhatsApp y las diferentes videollamadas previas al viaje, esta será la primera vez que nos encontremos en persona para darnos un gran abrazo.
¡Solo falta pasar los pertinentes controles de seguridad, acomodarse en el avión y despegar!
¡Bienvenidos a Sri Lanka!
Tras pasar la noche volando aterrizaremos en Colombo, donde nos estarán esperando nuestra guía local y el conductor que nos acompañarán durante el recorrido por la isla.
Sin detenernos demasiado en la capital, pondremos rumbo hacia el interior hasta llegar a la zona de Habarana, en pleno corazón del conocido Triángulo Cultural. Por el camino empezaremos a descubrir esa Sri Lanka de carreteras rodeadas de vegetación, pequeños pueblos y un paisaje cada vez más verde a medida que dejamos atrás la costa.
Será un primer día tranquilo, pensado para adaptarnos al cambio horario, instalarnos y probar nuestros primeros bocados antes del merecido descanso, porque a la mañana siguiente Sri Lanka no nos va a dar demasiado tiempo para aburrirnos.
Días 3, 4 y 5
EL TRIÁNGULO CULTURAL Y LAS ROCAS SAGRADAS
Empezamos con uno de los grandes símbolos de Sri Lanka: Sigiriya, la Roca del León. Subiremos hasta esta antigua fortaleza levantada sobre una enorme formación rocosa que sobresale entre la selva, recorriendo sus jardines, escaleras y restos arqueológicos hasta alcanzar las zonas más altas. Desde allí entenderemos rápidamente por qué es una de las imágenes más reconocibles del país.
Por la tarde cambiaremos historia por naturaleza. Subiremos a un 4×4 para realizar un safari en el Parque Nacional de Minneriya en busca de elefantes salvajes y otras especies que habitan esta zona del país. Aquí no hay encuentros programados: entraremos en su territorio y será la naturaleza quien marque los tiempos.
A la mañana siguiente recorreremos Polonnaruwa en bicicleta, pedaleando entre las ruinas de una de las antiguas capitales de Sri Lanka. Templos, estupas, enormes figuras de Buda y monos que campan a sus anchas harán que el recorrido tenga poco que ver con una visita arqueológica convencional.
Y por la tarde volveremos a ganar altura. Ascenderemos a Pidurangala Rock para contemplar desde enfrente la silueta de Sigiriya emergiendo entre la vegetación y esperar allí la puesta de sol. Después de haber estado sobre la Roca del León el día anterior, verla ahora desde esta perspectiva permite apreciar todavía mejor el paisaje que la rodea.
El último día de esta etapa visitaremos las Cuevas de Dambulla, un importante complejo budista excavado en la roca, con templos, pinturas y numerosas imágenes de Buda que reflejan siglos de historia religiosa.
Desde allí continuaremos hasta Kandy, una de las ciudades espirituales más importantes del país, donde al caer la tarde asistiremos a una ceremonia en el Templo del Diente de Buda, uno de los lugares más venerados por los budistas de Sri Lanka.
Historia, naturaleza y espiritualidad para empezar el viaje entendiendo de dónde viene buena parte de la identidad de esta isla.
Días 6, 7 y 8
EL CORAZÓN VERDE DE SRI LANKA
Dejamos atrás el Triángulo Cultural y empezamos a ganar altura. La carretera se adentra poco a poco en las tierras altas de Sri Lanka, donde las montañas, cascadas y plantaciones de té sustituyen al paisaje tropical de los primeros días.
Nos acercaremos a Nuwara Eliya, una zona estrechamente ligada a la producción del famoso té de Ceilán. Visitaremos una plantación y una factoría para conocer cómo se cultivan y seleccionan sus hojas, cómo se transforman hasta llegar a nuestra taza y qué papel sigue teniendo esta industria en la vida de muchas familias de la región.
Al día siguiente llega uno de los trayectos más esperados del viaje: el tren de las tierras altas hasta Ella, considerado uno de los recorridos ferroviarios más espectaculares de Asia.
Durante unas horas atravesaremos montañas, pequeños pueblos, plantaciones y valles cubiertos de vegetación. Aquí el desplazamiento deja de ser un simple trámite: sentarse junto a una ventana y ver cómo cambia el paisaje forma parte de la experiencia.
Ya en Ella, cambiaremos el tren por las zapatillas. Subiremos al Little Adam’s Peak, una caminata accesible que nos llevará hasta uno de los mejores miradores de esta zona montañosa.
También conoceremos el Puente de los Nueve Arcos, una de las construcciones ferroviarias más reconocibles del país, escondida entre la vegetación. Con un poco de suerte podremos ver pasar el tren mientras recorremos los senderos que rodean el valle.
Después de varios días bastante intensos, esta etapa nos permitirá bajar un poco las revoluciones y disfrutar de una Sri Lanka más fresca, verde y tranquila.
Días 9 y 10
EN BUSCA DEL LEOPARDO Y RUMBO A LA COSTA
Nos despedimos de las montañas y comenzamos a descender hacia el sur de la isla. El paisaje vuelve a transformarse a medida que nos acercamos a uno de los grandes territorios de fauna salvaje de Sri Lanka.
Por la tarde realizaremos otro safari en 4×4 en el Parque Nacional de Yala, hogar de elefantes, cocodrilos, búfalos, monos, aves y osos perezosos, entre muchas otras especies.
Pero hay un habitante que probablemente nos haga mirar con especial atención cada rincón del parque: el leopardo de Sri Lanka.
Y aquí conviene tener algo claro: estamos buscando animales salvajes, no visitando un lugar donde alguien pueda decirnos a qué hora aparecerán. Esa incertidumbre es precisamente parte de la experiencia. Observaremos, esperaremos y disfrutaremos de todo lo que Yala decida mostrarnos.
A la mañana siguiente continuaremos nuestra ruta junto al océano Índico. La costa sur nos mostrará otra cara del país y haremos una parada en Galle, cuyo histórico fuerte recuerda los siglos de presencia europea y la importancia comercial que tuvo esta zona de Sri Lanka.
Después pondremos rumbo a Colombo para pasar nuestra última noche en el país.
Tras diez días de templos, montañas, safaris, trenes y carretera, podría parecer que el viaje empieza a terminar.
En realidad, simplemente estamos a punto de cambiar completamente de escenario.
Días 11, 12, 13 y 14
MALDIVAS, INMERSIÓN LOCAL
Un corto vuelo nos separa de la segunda parte del viaje.
¡Bienvenidos a Maldivas!
Aterrizaremos en el archipiélago y tomaremos una lancha rápida hasta la isla donde tendremos nuestra base durante los próximos días. Aquí dejamos a un lado la imagen de los grandes resorts para descubrir cómo es vivir en un pequeño territorio rodeado de océano en todas direcciones.
Después de instalarnos tendremos tiempo para conocer la isla, acercarnos a la playa y probar nuestro equipo de snorkel antes de las jornadas marinas que nos esperan.
Al día siguiente saldremos en barco privado para explorar uno de los atolones de la zona. Saltaremos al agua en lugares frecuentados por tiburones nodriza, descubriremos un barco naufragado bajo la superficie y navegaremos entre pequeñas islas y arrecifes.
A la hora de comer cambiaremos el barco por un banco de arena en mitad del océano, donde disfrutaremos de un picnic rodeados literalmente de agua.
La segunda expedición estará centrada en otra parte de la vida marina del archipiélago. Haremos snorkel en zonas donde habitan tortugas verdes, navegaremos atentos a la aparición de delfines y seguiremos descubriendo un ecosistema que muchas veces impresiona todavía más bajo el agua que desde la playa.
También conoceremos de cerca uno de los proyectos relacionados con la protección de los arrecifes y participaremos en un taller de plantación de coral, entendiendo mejor los retos de conservación a los que se enfrentan estas pequeñas islas.
Entre actividad y actividad habrá tiempo libre para bañarnos, recorrer la isla, mezclarnos con su ritmo cotidiano o simplemente hacer algo que a estas alturas del viaje también apetece bastante: tumbarse y descansar.
La última noche compartiremos una cena barbacoa junto a la playa, repasando anécdotas después de casi dos semanas viajando juntos.
A la mañana siguiente todavía podremos disfrutar de unas horas junto al Índico para un último baño, últimas compras o un último paseo por las calles de arena de esta isla, antes de tomar la lancha rápida hacia el aeropuerto y subir al avión que nos llevará de vuelta a casa.
Día 15
REGRESO A CASA
Después de una noche de vuelo aterrizaremos de nuevo en España.
En la maleta volverán algunas compras, cientos de fotografías y probablemente bastante arena que nadie recuerda haber guardado.
Pero lo importante será todo lo demás: las personas con las que hemos compartido el viaje, los animales que tuvimos la suerte de encontrar, las conversaciones por el camino y esos pequeños momentos que nunca aparecen escritos en ningún itinerario.
Quince días después, aquel grupo de desconocidos que se encontró en el aeropuerto vuelve a casa convertido en equipo.
Y eso también forma parte de viajar con RutasNatura.